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	<title>Comentarios en: Nachträglichkeit</title>
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	<description>video meliora proboque, deteriora sequor (Ovidio)</description>
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		<title>Por: anónimo</title>
		<link>http://llegaraserunhombre.wordpress.com/nachtraglichkeit/#comment-51</link>
		<dc:creator>anónimo</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 May 2008 09:19:59 +0000</pubDate>
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		<description>LUCE IRIGARAY: Y LA UNA NO SE MUEVE SIN LA OTRA
(sobre el rechazo a lo femenino y lo materno, sus aspectos destructivos para las mujeres,  y la entrada en el orden simbólico)
----------------
&quot;&lt;em&gt;Con tu leche, madre, he bebido el azogue helado. Y héme aquí ahora con este hielo en el interior. Y ando todavia peor que tú, y me muevo aún menos que tú. Has fluido en mí, y este líquido caliente se ha convertido en un veneno que me paraliza. Mi sangre ya no circula hasta los pies ni las manos ni en lo alto de la cabeza. Se inmoviliza, molesta por el frio. Parada por bloques que se resisten a su flujo. Se queda en el corazón, cerca del corazón.
Y ya no puedo correr hacia lo que amo. Y cuanto más amo, más cautiva me siento, retenida por un entumecimiento que me agarrota en el mismo lugar. Y me enfurezco, me debato, chillo -quiero salir de esta cárcel.
Pero ¿qué cárcel? ¿Dónde estoy recluida? No veo nada que me encierre. Es dentro donde estoy a salvo y en mí donde estoy presa. ¿Como salir fuera? ¿Y por que estoy presa en mí? Me vigilas, me miras. Siempre deseas que esté bajo tus ojos para protegerme. Tienes miedo de que me ocurra algo. ¿Temes que me ocurra algo? ¿Pero puede ocurrir algo peor que estar tendida así dia y noche? Ya mayor y siempre en la cuna. Siempre dependiente de alguien que me sostenga, que me alimente. ¿Quien me sostenga? ¿Quién me alimente? [...]
No quiero más este cuerpo lleno, obturado, inmovilizado. No, quiero aire. Y si tu me relacionas una y otra vez con la ciega asimilación de ti - ¿pero quien, tú?-, si tu apartas de mi tu rostro, dándote a mí únicarnente bajo una forma ya inanimada, y abandonándome a los hombres competentes para deshacerme de mi/tu parálisis, me giro hacia mi padre. Te dejo por quien me parece más vivo que tú. Por quien no me prepara nada para comer. Por quien me deja vacia de él, con la boca abierta ante su verdad. Le sigo con la mirada, escucho lo que dice, intento andar detrás de él ...
Sale de casa, voy tras él. Adios, madre. Jamás me haré a tu imagen [...]
En tu sangre, en tu leche, fluian espejismos desérticos. Se mezclaba, aún fluido, lo que seria el hielo de todo intercambio. Lo imposible entre nosotras. Yo transformada, a la fuerza, en lo inhabitable de tus imágenes. Tú ansiosa de que yo creciera, anduviera, corriera, para vencer tu lisiadura.  Para que tu cuerpo se moviera al ritmo de tu deseo de verte vivir, me encerraste en tu falta de mirada sobre ti. En la ausencia de un amor suscitando o acompañando la movilidad de tus rasgos, de tus gestos.
Me has deseado, tal ha sido este amor de t¡. Agarrotada en esta envidia de tu espectáculo, estaba petrificada en la representación de tu dependencia [...]
Pero nunca nos hemos hablado. Y ahora tal abismo nos separa que salgo de ti entera pero indefinidamente retenida en tu vientre. Sepultada en la sombra. Cautivas de nuestro precinto. Y la una no se mueve sin la otra. Pero sólo juntas nos movemos. Cuando una viene al mundo, la otra cae bajo tierra. Cuando una lleva la vida, la otra muere. Y lo que esperaba de ti, es que, dejándome
nacer, permanecieras también viva.&lt;/em&gt;&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>LUCE IRIGARAY: Y LA UNA NO SE MUEVE SIN LA OTRA<br />
(sobre el rechazo a lo femenino y lo materno, sus aspectos destructivos para las mujeres,  y la entrada en el orden simbólico)<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
&#8220;<em>Con tu leche, madre, he bebido el azogue helado. Y héme aquí ahora con este hielo en el interior. Y ando todavia peor que tú, y me muevo aún menos que tú. Has fluido en mí, y este líquido caliente se ha convertido en un veneno que me paraliza. Mi sangre ya no circula hasta los pies ni las manos ni en lo alto de la cabeza. Se inmoviliza, molesta por el frio. Parada por bloques que se resisten a su flujo. Se queda en el corazón, cerca del corazón.<br />
Y ya no puedo correr hacia lo que amo. Y cuanto más amo, más cautiva me siento, retenida por un entumecimiento que me agarrota en el mismo lugar. Y me enfurezco, me debato, chillo -quiero salir de esta cárcel.<br />
Pero ¿qué cárcel? ¿Dónde estoy recluida? No veo nada que me encierre. Es dentro donde estoy a salvo y en mí donde estoy presa. ¿Como salir fuera? ¿Y por que estoy presa en mí? Me vigilas, me miras. Siempre deseas que esté bajo tus ojos para protegerme. Tienes miedo de que me ocurra algo. ¿Temes que me ocurra algo? ¿Pero puede ocurrir algo peor que estar tendida así dia y noche? Ya mayor y siempre en la cuna. Siempre dependiente de alguien que me sostenga, que me alimente. ¿Quien me sostenga? ¿Quién me alimente? [...]<br />
No quiero más este cuerpo lleno, obturado, inmovilizado. No, quiero aire. Y si tu me relacionas una y otra vez con la ciega asimilación de ti &#8211; ¿pero quien, tú?-, si tu apartas de mi tu rostro, dándote a mí únicarnente bajo una forma ya inanimada, y abandonándome a los hombres competentes para deshacerme de mi/tu parálisis, me giro hacia mi padre. Te dejo por quien me parece más vivo que tú. Por quien no me prepara nada para comer. Por quien me deja vacia de él, con la boca abierta ante su verdad. Le sigo con la mirada, escucho lo que dice, intento andar detrás de él &#8230;<br />
Sale de casa, voy tras él. Adios, madre. Jamás me haré a tu imagen [...]<br />
En tu sangre, en tu leche, fluian espejismos desérticos. Se mezclaba, aún fluido, lo que seria el hielo de todo intercambio. Lo imposible entre nosotras. Yo transformada, a la fuerza, en lo inhabitable de tus imágenes. Tú ansiosa de que yo creciera, anduviera, corriera, para vencer tu lisiadura.  Para que tu cuerpo se moviera al ritmo de tu deseo de verte vivir, me encerraste en tu falta de mirada sobre ti. En la ausencia de un amor suscitando o acompañando la movilidad de tus rasgos, de tus gestos.<br />
Me has deseado, tal ha sido este amor de t¡. Agarrotada en esta envidia de tu espectáculo, estaba petrificada en la representación de tu dependencia [...]<br />
Pero nunca nos hemos hablado. Y ahora tal abismo nos separa que salgo de ti entera pero indefinidamente retenida en tu vientre. Sepultada en la sombra. Cautivas de nuestro precinto. Y la una no se mueve sin la otra. Pero sólo juntas nos movemos. Cuando una viene al mundo, la otra cae bajo tierra. Cuando una lleva la vida, la otra muere. Y lo que esperaba de ti, es que, dejándome<br />
nacer, permanecieras también viva.</em>&#8220;</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Cristina R.</title>
		<link>http://llegaraserunhombre.wordpress.com/nachtraglichkeit/#comment-50</link>
		<dc:creator>Cristina R.</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2008 15:47:08 +0000</pubDate>
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		<description>&quot;Ser madre todo el día, a la manera de toda la vida, o estar con un hombre en la manera tradicional de matrimonio, requiere un dejar a un lado la actividad imaginativa, y demanda, de alguna manera, un cierto tipo de conservadurismo. Quiero dejar claro que no estoy diciendo que para escribir, crear, pensar, sea necesario estar inaccesible a los demás o convertirse en un ego devorador. Pero ser una mujer intentando realizar funciones tradicionalmente femeninas entra en conflicto directo con la función subversiva de la imaginación. Y sostengo que debe haber caminos, y los iremos encontrando, en los que la energía de la creación y la energía de la relación estén unidas [...] pero por aquel entonces yo me sentía o culpable hacia los más cercanos a mí, o culpable hacia mi misma. Escribía muy poco, casi nada, por la fatiga que el cuidado familiar me imponía y la discontinuidad de los miles de pequeñas tareas que ejecutaba. Lo que más me asustaba era la sensación de ser arrastrada por una corriente que yo llamaba destino pero que me iba haciendo perder el contacto con lo que yo había sido, con mi propia voluntad y energía. Si había dudas, periodos de profunda depresión o de activa desesperanza, eso sólo indicaba que yo era desagradecida, insaciable, quizás un monstruo. La elección estaba entre el amor (altruista, protector, maternal, definido así por la cultura) y una fuerza interna que me hacía soñar con otra vida: más creativa, más ambiciosa, más libre; a veces incluso a expensas de los demás de manera justificada [...] Yo intuía que había una interconexión de relaciones  y que si yo era capaz de percibirlas y validarlas, sería capaz de recuperar mi persona y funcionar de manera apasionada y lúcida. En esas oscuras redes me movía. Y fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que la política está no sólo &quot;ahí fuera&quot;, sino &quot;aquí dentro&quot;, incluso en el lecho conyugal, y que formaba parte de la esencia de mi condición.&quot;

&lt;em&gt;&quot;Cuando nosotras, las muertas, despertamos&quot;&lt;/em&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Ser madre todo el día, a la manera de toda la vida, o estar con un hombre en la manera tradicional de matrimonio, requiere un dejar a un lado la actividad imaginativa, y demanda, de alguna manera, un cierto tipo de conservadurismo. Quiero dejar claro que no estoy diciendo que para escribir, crear, pensar, sea necesario estar inaccesible a los demás o convertirse en un ego devorador. Pero ser una mujer intentando realizar funciones tradicionalmente femeninas entra en conflicto directo con la función subversiva de la imaginación. Y sostengo que debe haber caminos, y los iremos encontrando, en los que la energía de la creación y la energía de la relación estén unidas [...] pero por aquel entonces yo me sentía o culpable hacia los más cercanos a mí, o culpable hacia mi misma. Escribía muy poco, casi nada, por la fatiga que el cuidado familiar me imponía y la discontinuidad de los miles de pequeñas tareas que ejecutaba. Lo que más me asustaba era la sensación de ser arrastrada por una corriente que yo llamaba destino pero que me iba haciendo perder el contacto con lo que yo había sido, con mi propia voluntad y energía. Si había dudas, periodos de profunda depresión o de activa desesperanza, eso sólo indicaba que yo era desagradecida, insaciable, quizás un monstruo. La elección estaba entre el amor (altruista, protector, maternal, definido así por la cultura) y una fuerza interna que me hacía soñar con otra vida: más creativa, más ambiciosa, más libre; a veces incluso a expensas de los demás de manera justificada [...] Yo intuía que había una interconexión de relaciones  y que si yo era capaz de percibirlas y validarlas, sería capaz de recuperar mi persona y funcionar de manera apasionada y lúcida. En esas oscuras redes me movía. Y fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que la política está no sólo &#8220;ahí fuera&#8221;, sino &#8220;aquí dentro&#8221;, incluso en el lecho conyugal, y que formaba parte de la esencia de mi condición.&#8221;</p>
<p><em>&#8220;Cuando nosotras, las muertas, despertamos&#8221;</em></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: R.S.</title>
		<link>http://llegaraserunhombre.wordpress.com/nachtraglichkeit/#comment-34</link>
		<dc:creator>R.S.</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 17:37:54 +0000</pubDate>
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		<description>Tal vez uno debería &lt;strong&gt;cegarse &lt;/strong&gt;para &lt;em&gt;llegar a ser un hombre &lt;/em&gt;y para &lt;em&gt;llegar a ser padre&lt;/em&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tal vez uno debería <strong>cegarse </strong>para <em>llegar a ser un hombre </em>y para <em>llegar a ser padre</em></p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: anónimo</title>
		<link>http://llegaraserunhombre.wordpress.com/nachtraglichkeit/#comment-35</link>
		<dc:creator>anónimo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 16:50:42 +0000</pubDate>
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		<description>O llevar los ojos &quot;cegados de par en par&quot; en un equilibrio imposible.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>O llevar los ojos &#8220;cegados de par en par&#8221; en un equilibrio imposible.</p>
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