05 08 2008
El nombre propio
[...] Un sujeto no es tampoco un punto vacío. El nombre propio del ser, que es el vacío, es inhumano y a-subjetivo. Es un concepto de la ontología.
[...]
La subjetivación, configuración singular de una regla, subsume el Dos que ella es en la ausencia de significación de un nombre propio. San Pablo para la Iglesia, Lenin para el Partido, Cantor para la ontología, Schoenberg para la música, pero también Simon, Bernard o Claire, si ellos declaran un amor: son designaciones, a través de lo uno de un nombre propio, de la escisión subjetivadora entre el nombre de un acontecimiento (muerte de Dios, revolución, múltiples infinitos, destrucción del sistema tonal, encuentro) y la puesta en marcha de un procedimiento (Iglesia cristiana, bolchevismo, teoría de conjuntos, serialismo, amor singular). El nombre propio designa que el sujeto, en tanto configuración situada y local, no es ni la intervención ni el operador de fidelidad, sino el advenimiento de su Dos, o sea, la incorporación del acontecimiento a la situación en el modo de un procedimiento genérico. La absoluta singularidad de ese Dos, sustraída al sentido, es mostrada por la in-significancia del nombre propio. Pero queda claro que esta in-significancia recuerda también que lo que fue convocado por la nominación de intervención es el vacío, que es el nombre propio del ser. La subjetivación es el nombre propio en situación de ese nombre propio general. Es una circunstancia del vacío.
Alain Badiou
…
17 07 2008
Amor y entrega
Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a su cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos siempre han sido mujeres.
Michel Houellebecq
…
12 05 2008
Esto es todo lo que soy
Esto es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital, y el guía interior. ¡Deja los libros! No te dejes distraer más; no te está permitido. Sino que, en la idea de que eres ya un moribundo, desprecia la carne: sangre y polvo, huesecillos, fino tejido de nervios, de diminutas venas y arterias. Mira también en qué consiste el hálito vital: viento, y no siempre el mismo, pues en todo momento se vomita y de nuevo se succiona. En tercer lugar, pues, te queda el guía interior. Reflexiona así: eres viejo; no consientas por más tiempo que éste sea esclavo, ni que siga aún zarandeado como marioneta por instintos egoístas, ni que se enoje todavía con el destino presente o recele del futuro.
Marco Aurelio
Pensamiento segundo del libro II de las Meditaciones de Marco Aurelio
…
25 10 2007
KIORAI
Parece inmóvil
el hombre que en el campo
está cavando.
***
¡Qué pronto prende
y qué pronto se apaga
una luciérnaga!
****
En la calima
yo, fuera de la tumba,
viviendo apenas.
***
Se entenebrece
la zona de la costa
donde llovizna.
***
Costa bravía.
Acostumbradas vuelan
las avefrías.
25 10 2007
SHIKÓ
Lluvia de mayo.
Mientras canta una alondra,
escampa. Luego…
***
Brotan mosquetas
al borde peligroso
del precipicio.
25 10 2007
SODÓ
No tiene nada
mi choza en primavera.
Lo tiene todo.
25 10 2007
SUTE
¡Ah, qué caliente
la piel de una mujer,
la piel que esconde!
25 10 2007
SONO
¡Qué frescor da
cuando no llega el moño
al cuello del kimono!
***
El niño en hombros
me acariciaba el pelo.
Sentí calor.
25 10 2007
CHIIO
Al que lo corta
le otorga su perfume:
flor del ciruelo.
***
Vine y noté
que el bosque tiene dentro
calor de bosque.
***
El cazador de libélulas
hoy, ¿hasta dónde
se me habrá ido?
27 10 2007
BUSON
La repudiada
pisa sobre su orgulllo
y planta arroz.
***
Oigo la nieve
rompiendo los bambúes.
La noche, negra.
***
Aroma tiene
su ropa sin doblar.
Tarde vernal.
***
Pasó el ayer,
pasó también el hoy:
se va la primavera.
***
Cien leguas de escarcha,
y en el barco yo solo
poseo la luna.
***
Luna de agosto.
Corretean conejos
el lago Suwa.
***
Sopla el poniente,
y al oriente se apilan
las hojas secas.
***
La flor de té,
¿es blanca o amarilla?
Perplejidad.
***
Melancolía,
más que el año pasado:
tarde de otoño.
***
Un aguacero.
Se agarran a las yerbas
los gorriones.
***
Mondos los suaces,
secas las aguas claras,
acá y allá piedras.
***
Brilla que brilla,
brilla el sol en las piedras,
sobre el erial.
***
Para matarlo
saca el guerrero al bonzo:
campo estival.
***
El riachuelo
va al este, va al oeste
entre retoños.
***
De noche el monte
arrebata a los arces
su bermellón.
***
Ya te vas tú.
Serán verdes los sauces,
largo el camino.
***
¡Qué acabe el día,
qué aclare ya la noche!
—croa la rana.
***
A puntapiés
se quita los pantalones.
Pálida la luna.
***
La primavera
¿adónde se habrá ido?
¿Yel barco anclado?
***
Lluvia de mayo.
Embisten al mar índigo
las aguas turbias.
***
Reos de muerte
fueron por ser amantes.
Cambian de ropa.
