11 10 2007
Día de nieve
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11 10 2007
II
El mar va a seguir bramando toda la noche
Le da lo mismo si duermes o velas
Sólo se callará cuando olvides despertar
Alfonso Armada
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12 10 2007
Un saludo me espera cerca de la tumba
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03 11 2007
¿saber quién eres?
SI DESDE LEJOS
Si desde lejos, aunque separados,
Me reconoces todavía, y el pasado,
— ¡Oh tú, partícipe de mis penas!—
Significa algo hermoso para ti,
Entonces dime, ¿cómo tu amada espera?
¿En aquel jardín donde nos encontramos
Después de un tiempo terrible y oscuro?
Aquí en los ríos del mundo sagrado.
He de admitirlo, había algo hermoso
En tu mirada, cuando desde lejos
Alegre volviste tu cabeza,
Hombre siempre reservado, de sombrío
Aspecto. ¿Cómo pasaron las horas, cómo
Mi alma pudo estar serena
Ante la verdad de la separación?
¡Sí!, confieso que fui tuya.
¡Es cierto! Me traes a la memoria
Cuanto ya sé y lo escribes
En tus cartas, también
Yo recordaré el pasado.
[...]
Friedrich Hölderlin, Poemas de la locura
Traducción de Txaro Santoro y José María Álvarez
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03 11 2007
Interrogar con la mirada
DELTA
Si has creído que este escombro es mi pasado
hurgando en él para vender fragmentos
entérate de que ya hace tiempo me mudé
más hondo al centro de la cuestión.
Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez:
mi historia fluye en más de una dirección
un delta que surge del cauce
con sus cinco dedos extendidos.
Adrienne Rich, 1987
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05 08 2008
Aparece Santiago
Y en este trance de mis últimos pensamientos sobre desaparecer, sobre la difuminación y el olvido del si mismo, los amigos son como luces antiniebla. Primero fue el que dice llamarse Atanasio. Me envió un mail en su estilo directo: “¿Pero que coño te pasa? Nunca entiendo bien a los que os dedicais a la poesia y esas vaguedades?“.
La necesidad de responderle: 1) ¿Qué es eso de que yo me dedico a la poesía? Estás mas atrasado que el tren de vía estrecha que llegaba a Montenegro cuando llevábamos pantalones cortos 2) ¿Desde cuando algo tan concreto como la poesía es una vaguedad? ¿Desde que alma me hablas? (sabiendo que a esta última pregunta me responderá algo así como “ya estamos…” 3) Gracias por escribirme.
La necesidad de responderle, empecé a decir, me sirvió para darme cuenta de mi presencia, de mi estar, de esa energía por no dejar nada sin respuesta que es mi propio vivir.
Y enseguida me encontré con un suceso extraordinario, un comentario de Santiago Mercado, mi entrañable amigo de la adolescencia, cuando sí eramos poetas, apareciendo de años de silencio, de años de no sabernos, de no vernos, de vidas sin paralelo conocido, después de tantas tardes, de tantas páginas escritas, de tantas conversaciones cuando nos escapábamos de la academia que no nos interesaba para hablar de poesía, cine, revolución, política, novias…la vida.
Santiago Alejandro Mercado Serna, apareciendo en mi post del 22 de Febrero “Los detectives salvajes, los poetas queridos”. Santiago que me dice “¡Juan Vera Gil! Qué emoción. Dios mío. De repente, me viene toda mi vida de golpe con una intensidad insoportable. Lo que pasa es que me tengo que ir. Pero no queda aquí el contacto, nos escribimos YA. ¿Qué tal tus hijos? Los he visto en alguna foto. ¿Qué tal tú, en primer lugar? ¿Y Remedios? Ya veo que os separasteis. Rosa y yo ahí seguimos. Deje la poesía [la de escritura] hace mucho, pero ahora mantengo un blog de poesía y otros varios de arte [la poesía se transformó en arte]. Te escribo un nombre para que lo busques, si lo deseas: Versos libres desde el gulag. De nuevo, te envío todo mi intensísimo afecto. Un abrazo.”
Santiago que no sabe que yo guardo todo y que tengo las fotos de entonces, las cartas, los escritos, que no sabe que le he buscado en mis últimos viajes a Madrid, que no sabe que es el personaje del último cuento de mi libro de cuentos “Montenegro del Prado”, que aparece allí como un critico literario que pone en aprietos a los componentes de un taller literario santiaguino, que acusa de plagio de Torrente Ballester a una de sus escritoras aprendices.
Santiago Mercado el autor de aquellos versos
santiago por aquellos días
y los otros
y estos
y los días de mañana
por aquellos tan famélicos
que arrastraban tanta
tanta esperanza,
por aquellos días y el vino,
la taberna,
la habitación,
simplemente,
con sus fotografías.
Por aquellos días
que dejamos de vivir,
para seguir viviéndolos,
arrastrar,
perseguir,
delirando y tan ciegos,
con nuestra taza de malta,
andando,
y aquel cuarto cerrado
y la ninguna ventana
y las barbas que crecen
y el traje que, manido,
comienza a romperse
y el libro con las pastas
manchadas de sudor
y la hoja de papel
doblada en cuatro partes,
y aquello que escribimos:
qué pobre soy, apenas se divi-
sa el turbio
horizonte
Estos versos que me diste mecanografiados en cuartilla, grapados en una esquina, el 23 de abril de 1969, en Cardenal Cisneros 60, donde yo trabajaba entonces. Este poema que termina diciendo:
aquellos días
cuando santiago se va a casar
y va a tener tres hijos
y va a tener a paula
por aquellos días
de los que ya no me dices,
ni digo,
ni me dicen nada
por obsesión,
por new-romanticismo,
por folklore,
por ninguna de estas cosas.
Juan Vera Gil



