27 04 2008
CORIFEO
¡Oh habitantes de mi patria Tebas! Mirad: ése es Edipo, que resolvió aquellos famosos enigmas y fue hombre de grandísimo poder, cuya fortuna, ¿qué ciudadano no miraba con envidia? ¡En qué mar embravecida de horrendas desgracias ha caído! De suerte que, cuando se es mortal, se debe mirar y observar el postrer día y no juzgar a nadie feliz hasta que no hay franqueado el límite de su vida sin haber sufrido cosa dolorosa alguna.
Edipo Rey, Sófocles
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Recordar a Satie
de Miguel Á. Hernández-Navarro
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01 06 2008
Haiku
Plenitud del bosque de tilos.
Les veo a lo lejos mientras hablan
bajo los árboles frondosos.
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03 06 2008
Alguien me escucha
Claudio Abbado confiesa que “él es un gran admirador de Elias Canetti, recuerda al escritor de raíces sefardíes para llamar la atención sobre lo importante que es la escucha. «Canetti dijo una vez: “He encontrado alguien que me ha escuchado y me he emocionado”»
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14 06 2008
Como reza un proverbio indio: “uno sólamente posee aquello que no puede perder en un naufragio“.
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25 06 2008
## desquiciante y alegre imperfección ##
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25 06 2008
I frowned at the crumbs of a crust of bread.
Yeah, yeah, yeah
I was crowned with a spike right thru my head.
But it’s all right now, in fact, it’s a gas!
«Les hice ascos a las migajas de un mendrugo de pan,/me coronaron con un pincho que me atravesabe la cabeza/pero ahora no hay problema; de hecho, es una juerga» (Jumpin′ Jack Flash)

A veces uno lee cosas que también ha vivido:
“Es necesario que lo recuerde y que vuelva a encontrar a la mujer olvidada. Era una mujer que andaba, hablaba, dormía. Pensar que sus ojos miraban, que sus oídos escuchaban, que su piel sentía, me conmueve. Aquella mujer vivía con mis ojos, mis orejas, mi piel y mi corazón. Contemplo mis manos, las mismas manos, las mismas uñas, el mismo anillo. Ella y yo. Yo soy ella. La loca y yo hemos empezado una vida completamente nueva, con esperanzas, una vida que no tiene por qué ser ruinosa. Yo protegiéndola, ella prodigándome la inventiva, la libertad. Pero para explicar esta trayectoria, es preciso que aleje a la loca de mí, que la mantenga a distancia. La veo en la calle y reconozco su enorme esfuerzo por parecer normal, ¡que no se note nada! Imaginar que no sabría yugular la ansiedad, la angustia, cuyo oleaje creciente rompería los diques y se desbordaría, la hacía estremecerse.”
Las palabras para decirlo, Marie Cardinal